Barebacking, la peligrosa tendencia gay

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Fotografía: Zazzle

El VIH y el SIDA han dejado de considerarse una amenaza para la salud. La creencia de que la infección del virus puede equiparse a una infección crónica controlada ha incrementado el número de encuentros sexuales sin protección.

Esta tendencia es conocida como bareback, una práctica en la que no se usa el perservativo durante las relaciones sexuales por considerarlo más morboso y que ha aumentado las infecciones de VIH en el colectivo gay.

Sexo en grupo u orgías son los escenarios en los que se mueven los usuarios que llevan a cabo este hábito, en donde no se permite el uso de perservativo y que se conocen como chill sex parties. Se convocan a través de Internet, o aplicaciones de contactos, y parten de celebraciones o fiestas de ambiente gay.

Sin embargo, no es necesaria la celebración de un evento para que se organicen este tipo de encuentros. Clubes de sexo, o incluso casas de particulares, están abiertos para que los usuarios mantengan relaciones sin protección. ¿Su eslogan? Don’t ask, don’t tell, refiriéndose al riesgo de contagiarse de ETS, incluido el VIH.

Al peligro de contagiarse de enfermedades sexuales se la añade el consumo de drogas, como metanfetaminas, para mantener prácticas duraderas y que está asociado a una mayor dejadez con respecto al sexo seguro. Estas sesiones son conocidas como chemsex.

Pero esto no queda aquí, las chill sex parties son asistidas por gays que encuentran en el riesgo de infección de VIH como algo excitante y apetecible. Desean un contagio con consentimiento que les libre de la preocupación de un posible contagio durante una de sus relaciones esporádicas, sin preservativo, con personas portadoras del virus. Los que desean ser contagiados son llamados bug chasers y los que buscan infectar por placer son los gift givers.

¿Y cuáles son las razones de esta práctica? Muchos consideran que un infectado de VIH en tratamiento, y con carga viral indetectable, no corre riesgo de seguir extendiendo el virus. Sin embargo, se ignora el peligro de reinfección y los efectos secundarios de vivir con un tratamiento antirretroviral toda la vida, pues es algo crónico.

A pesar de todo, hay quienes acuden a estas sesiones sin protección que no desean contagiarse del virus. Para ello se someten a un tratamiento de antirretrovirales, la cual solo está autorizada por el momento en EEUU. Con la toma diaria de una pastilla antirretroviral, conocida como Truvada, se espera minim izar el riesgo de contagio para seguir manteniendo los encuentros sin condón.

La OMS ha recomendado el uso de esta pastilla para determinados grupos, pero en España solo se utiliza bajo prescripción médica, no de manera preventiva. Todo esto sin que esté comprobado que el tratamiento sea efectivo al 100%, además de que tampoco combate el resto de ETS, como hepatitis, gonorrea o sífilis.

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